Ultimamente, los historiadores se están realizando esta pregunta: ¿Es verdad, que Cádiz es la ciudad más antigua de Occidente? ¿En qué datos podemos aferrarnos para afirmar tal cuestión?. Estas preguntas o dudas no han dejado de hacerse durante los últimos treinta años, aproximadamente. Estas dudas se crean a partir del hallazgo de un yacimiento de importancia más que destacada, no solo por su valor arqueológico, si no también por la información que arroja, que es el poblado fenicio de Doña Blanca, dentro del término municipal del Puerto de Santa María. El hallazgo nos mostró, prácticamente en su totalidad, cual era la estructura de una ciudad fenicia, sus barrios, las murallas que lo protegían y las bases de su economía. Los datos que salieron a la luz, hicieron plantearse la verdadera ubicación de la antigua Gadir, ya que a la ciudad a la que siempre había sido asociada, Cádiz, no había mostrados los suficientes hechos arqueológicos suficientes para poder aseverar tal afirmación. Sin embargo las fuentes clásicas han sido las que siempre han reafirmado esta cuestión, pero hay que tener en cuenta que dentro de las grandes obras clásicas de los historiadores de la Antigüedad no se daba un método científico y la mayor parte de las afirmaciones que hacían se debía a un pasado de tradición oral y de leyenda, de la que un relativo porcentaje es cierto.
Según Veleyo Patérculo, historiador romano del siglo I d. C, la antigua Gadir fue fundada más allá de las Columnas de Hércules, dosciento cincuenta años antes de la Guerra de Troya. En función de esta afirmación se establecieron los 3000 años de historia, de los que hace gala la ciudad, y también como la primera ciudad de Occidente. Esta teoría o referencia se repite en otros autores como Estrabón o Avieno. El problema radica que en Cádiz, hasta el momento, solo se han encontrado objetos de tipo cultual y funerarios del siglo VIII a. C, y para asegurar la existencia de una ciudad o colonia comercial fenicia habría que hallarse objetos cerámico de uso doméstico, estructuras de casas, y eso es lo que aún no se ha podido documentar. La riqueza del yacimiento de Doña Blanca provoca que entre una serie de especialistas se llegue a la conclusión, o se apunte la idea de que la antigua Gadir estaba en este lugar y no en la ciudad de Cádiz. Entre muchas de las teorías, se piensa que Cádiz sería un enclave religioso y que el verdadero emporio comercial o ciudadano estaría más al Norte.
El actual sitio de Doña Blanca carece de costa, pero se ha demostrado a través de estudios geomorfológicos que a esta zona llegaba el mar, favoreciendo la entrada del comercio y, como no la salida de productos, un requisito fundamental que debían cumplir los enclaves fundados por los fenicios, que centraban su economía en el comercio marítimo.
A día de hoy no se ha llegado a una teoría con base suficiente para afirmar que Gadir estuviera en Doña Blanca o en Cádiz, aunque cabe recordar que el trabajo arqueológico que se puede realizar en Cádiz está muy limitado, mientras que en campo abierto, como es el caso de Doña Blanca esta labor es mucho más fácil, y arroja resultados mejores.
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